¿Qué proyectos se ha marcado tanto personal como profesionalmente para 2008?
-Personalmente he sido tremendamente original y nada más empezar el año me apunté a un gimnasio (risas). En mi caso, no por peso, porque nunca engordo, debo ser rara hasta para eso, sino porque me va bien para rebajar tensiones. Y en lo profesional afianzar el programa que estoy presentando y que vamos por el buen camino.
-Con motivo de las elecciones, ha tenido la oportunidad de entrevistar a muchos de los candidatos. Además de la entrevista de actualidad han dedicado un apartado a conocer a los políticos en su vida más personal.
-Sí, hemos descubierto sus aficiones, manías, las relaciones con la familia, con los amigos... Todo eso que resulta más desconocido y que en campaña es un buen momento, porque ellos también se prestan y se abren más.
-Recuerdo que hace unos meses reveló el lado más humano de Aznar en una entrevista con un poquito de coqueteo...
-(Risas) No, coqueteo no. Pero sí es verdad que en esto de las entrevistas hay muchas escuelas. Está la entrevista a cara de perro como muy dura y agresiva y luego hay una entrevista aparentemente más amable y que yo utilizo más porque me parece que funciona mejor. Prefiero crear un entorno más amable para la persona entrevistada, de manera que te cuente más cosas. Porque si yo invito a alguien a mi casa y lo primero que hago es estamparle la puerta en los morros no puedo pretender que me cuente cosas y me dé titulares...
-¿Le sorprendió que Aznar estuviera tan suelto y relajado?
-Supongo que era debido a que él no tenía las responsabilidades que pesaban sobre sus espaldas cuando era presidente del Gobierno y que le llevaban a estar mucho más contenido en sus declaraciones, pero también me pasó con Mariano Rajoy o con Fernández de la Vega. Rajoy, por ejemplo, me contó que por la mañana se tomaba un kiwi y tres piezas más de fruta y que luego despertaba a los niños. Yo creo que ese tipo de cosas te dicen mucho de una persona, muchas veces más que las declaraciones que ellos se empeñan en imponer, quizá porque se lo marque la estrategia electoral. Cuando saltan al terreno más personal ganan enteros. Yo creo que los propios políticos deberían darse cuenta de que eso les conviene, y de hecho opino que ya se han dado cuenta porque en la campaña del PP con la web en la que sale Mariano Rajoy de pequeño va un poco por ahí.
-¿Qué le preguntaría Susanna Griso como ciudadana a Zapatero y Rajoy?
-Yo más que preguntarles, déjamelos que los puedo crujir a preguntas. Más que eso haría una reflexión. Y es que nos hablan mucho de igualdad, pero la verdadera igualdad llegará cuando tengamos horarios más europeos. Eso es una de las asignaturas pendientes que tiene este país, racionalizar los horarios para que tanto el padre como la madre puedan pasar más tiempo en casa con sus hijos. Creo más en ese tipo de ayudas que en muchos cheques.
-¿Piensa que el programa está ya lo suficientemente consolidado como para competir directamente con los magazines matinales de Telecinco y La 1?
-Estamos en perfecta disposición de competir con los dos tipos de formatos que de entrada era el principal riesgo que teníamos, pero creo que lo hemos solventado muy bien. Lo que pasa es que tan pronto se nos compara con los magazines más informativos como con los «sociales». Es tan largo que empieza con unos y acaba con otros. Y el mismo programa se va transformando a medida que va pasando el tiempo.
-¿Qué echa de menos de su época de informativos?
-Sobre todo a mis compañeros, que sólo tengo que subir las escaleras para verlos, pero ya ni siquiera me da tiempo de desayunar con ellos. Pero estoy muy contenta porque éste también es un programa muy informativo, y los contenidos son los mismos, ahora se incorporan nuevos géneros y nuevas secciones y como «Espejo Público» está siendo para mí muy enriquecedor y una gran escuela, yo creo que he ganado con el cambio.
-¿Así que no se plantea volver a informativos?
-Pues no, me planteo tener mejor vida y no madrugar tanto. Siempre digo que no sé cuánto tiempo aguantaré madrugando tanto, pero sí te puedo decir que estoy muy, muy feliz con el formato.
-Y las audiencias ¿le preocupan mucho?
-Quien trabaje en televisión y diga que no analiza las audiencias te engaña vilmente.
Contenidos sociales
-¿Qué funciona mejor, la política, los sucesos, la crónica social de María de Mer?
-Lo que más nos funciona son los contenidos sociales que afectan a muchas personas. Esas noticias en las que la gente se puede sentir reflejada, como por ejemplo las urgencias hospitalarias, el cachete, la paga de los niños y que siempre intentamos ilustrarlo muy bien. Además del reportaje puro y duro que haríamos para un informativo, tenemos expertos en plató, incorporamos todas las voces posibles.
-Además de haberse apuntado al gimnasio, ¿es una persona que se cuida mucho físicamente?
-No, me cuido muy poco, la verdad. Tengo un truco que no sé si funciona, pero es lo único que hago. Bebo mucha agua, eso sí, incluso durante el programa. Y por el horario que estoy haciendo ahora, desayuno muy fuerte, además varias veces durante la mañana, como bien y apenas ceno, porque a las nueve de la noche estoy tan sumamente cansada que no tengo ganas ni de cenar. Eso por lo menos es una rutina bastante sana. Dicen que es ideal dormir, yo duermo muy poco, seis ó siete horas diarias, y lo que sí intento es desconectar bastante. Cuando llego a casa, no sé si mis hijos compartirán esta opinión, intento desconectar en la medida de lo posible.
-¿Qué tipo de gimnasia practica?
-Desde que di a luz a mi primer hijo, que va a cumplir 5 años, comencé a practicar Pilates. Lo hacía regularmente dos o tres veces a la semana y me fue muy bien porque con eso recuperas muy bien el tono físico. Y ahora lo combino con máquinas, pilates y, sobre todo, natación, que para mí es lo más relajante
-¿Y cuántas horas le echa a todo eso?
-Dos o tres horas semanales a mediodía, cuando salgo de la tele a las 15:00 h. Ése es el ratito que tengo para «maltratarme» y es durillo porque luego tengo que ir a por los niños al colegio y tengo la tarde liada.
-Con ese casi metro ochenta que porta, ¿nunca se le pasó por la cabeza ser modelo?
-No, la verdad es que no. Nunca me lo planteé, pero sí que a veces algún amigo que era fotógrafo o algún diseñador me ha pedido que me prestase para alguna cosa de esas y me he prestado, pero de forma totalmente altruista y como favor. Una vez que decidí ser periodista siempre he trabajado en esto.
-Además, seguro que tenía complejo de piernas largas de pequeña.
-Mucho, mucho, de jirafa. De pequeña no me gustaba nada. Era la típica edad en que las niñas crecen más que los niños. Recuerdo que con 12 años era de las altas de la clase, y en las típicas fiestas en que se ponían cuatro discos y comíamos ganchitos no podía bailar con ningún chico porque no llegaban a mi altura.
DVD en lugar de televisión
-A las horas que se acuesta, de consumir televisión nada ¿no?
-Poquísima, pero me obligo porque por aquí pasa mucha gente, tengo entrevistas con muchos actores. Me grabo las películas o las series y las intento ver en otros horarios. Pero la verdad es que consumo muy poca televisión, tiro mucho de DVD.
-Supongo que así fue como se enganchó a «El ala oeste de la Casa Blanca».
-Me he tragado las cuatro temporadas y estoy esperando que salga la quinta. Pero sí, ésta es una de mis preferidas.
-¿Qué le encuentra, por qué le gusta tanto esta serie?
-Me encanta porque los diálogos me parecen maravillosos y es una manera de conocer el poder por dentro. Aquí es distinto porque la política americana es mucho más presidencialista y además me gusta cómo te muestra la figura del presidente y todos sus asesores. Es bastante distinta al caso español. A mí me parece muy enriquecedora.
-Sería impensable hacer un tipo de serie así en versión española
-No lo sé, pero cuando se ha intentado se ha quedado más en el gag. Sin embargo, en «El ala oeste de la Casa Blanca» está todo muy documentado y es algo densa, pero la política también lo es. Yo reconozco que me encanta la política, me ha apasionado siempre. Por ejemplo, a mí me gusta mucho más esto que las series de hospitales, a las que la gente tiene mucha afición.
-Usted fue de las que compartía portada de una revista con Doña Letizia cuando ya estaba saliendo con el Príncipe. ¿Qué recuerda de aquella sesión de fotos?
-Pues sí, lo estaba, lo estaba, pero se lo tenía muy calladito. Recuerdo que en ese reportaje yo estaba embarazada y estuvimos hablando de lo típico. Yo con Doña Letizia, al contrario que todo el mundo dice, tampoco había coincidido mucho, la verdad. Las únicas veces que coincidí con ella fue en los premios Príncipe de Asturias y siempre ha sido una persona muy agradable en el trato y una compañera, al fin y al cabo.
Por Verónica Zabala
