En portada

Articulistas

Tendencias

Bienestar

Motor

La otra cara
del
empresario

Destinos

Culturas

Tecnología

Gastronomía

Caracteres

Números anteriores

 

       Staff

 Contacto  Suscripciones    
Me cita a las cinco de la tarde, en el hueco que ha podido encontrar entre tanto viaje para cerrar acuerdos hoteleros en el extranjero. Su cadena Room Mate ya tiene 15 hoteles sólo en nuestro país, entre ellos en el que nos encontramos.
-¿Cómo es Óscar, situado en pleno barrio de Chueca?
-Extrovertido, arriesgado, noctámbulo. Como todos mis hoteles, la filosofía de Room Mate es que la mejor forma de visitar a un amigo es visitando una ciudad. Por eso cada uno tiene nombre de un amigo ficticio. Aprovechamos el entorno en el que está. Aquí, por ejemplo, estamos en Chueca, en los bares divertidos como Chicote, junto a la Gran Vía. La personalidad que le hacemos es acorde. Óscar es el más cachondo de los cuatro de Madrid. Los quiero a todos igual, pero éste es en el que le he dejado más rienda suelta al decorador (Tomás Alía). Va a ser el único que tiene restaurante y bar, además de piscina.
-Álex de Madrid y David de Valencia serán los próximos en abrir.
-Sí, a finales de año. El primero es un edificio que tenemos desde hace tiempo en Hortaleza con Gravina, donde estaba La Sastrería, y hay que reformarlo. Lorenzo Castillo se encargará de decorarlo.
-¿Cómo se formó la empresa? Porque al principio tenían en mente otra serie de cosas, como tiendas de delicatessen en Nueva York...
-Queríamos hacer algo distinto, un negocio que nos divirtiera. Empezamos tres amigos, y aunque miramos otras cosas, salió Mario, y desde el principio fue todo un éxito.
-¿Quién tiene la visión de futuro en la compra de los inmuebles?
-Del tema de expansión, yo. Vengo del sector inmobiliario, por una parte, y también del mundo del deporte y he viajado muchísimo. Sé perfectamente las cosas que me gustan de un hotel y las que no, las calles que me gustan y las que no. Lo he tenido claro desde el principio.
-Es como jugar al Monopoly...
-Si yo te contara que ese es mi juego favorito...
-Pero esto no es juego, supongo que tendréis cierto temor a la economía inmobiliaria y todo lo que le rodea.
-En Room Mate lo que hacemos es que o alquilamos o gestionamos durante 20 ó 25 años, no compramos. Tenemos también inversores que compran edificios para nosotros.
-Entonces no hay miedo a la situación económica actual.
-Miedo hay siempre porque si hay crisis afecta al consumo. Pero mientras que el cliente se sienta contento con lo que recibe...
-No se puede hundir cuando detrás hay accionistas como Caja Castilla La Mancha o Rosalía Mera, ex esposa de Amancio Ortega.
-Hundirnos nos podemos hundir todos. Estoy muy contento con mis accionistas, creen en el proyecto y nos está yendo muy bien.
-Tan bien que han apostado muy alto, porque a finales de 2010 piensan tener más de una treintena de hoteles.
-De momento, en cinco años, tenemos 15, y a finales de 2010 teníamos que tener 31 hoteles pero lo conseguiremos mucho antes.
-¿Estos hoteles son el futuro?
-No sé si son el futuro. Con todo el respeto a las grandes cadenas, yo estoy harto. Yo quiero hoteles singulares, únicos, que yo encuentre que sean divertidos, con buena relación calidad precio y bien situados.
-¿Qué no haría nunca en sus establecimientos?
-Procuro que tengan entre 50 y 150 habitaciones. Nunca dejaría que un hotel se pareciera a otro. Para que el público entre en el mundo Room Mate y diga ¿qué es la próxima cosa que me van a hacer?
-¿Me podría confesar alguien conocido que los haya probado?
-Muchísimos, tenemos muchos deportistas –Pau Gasol se ha quedado muchas veces–, cantantes, actores...
-Y hablando de cine. ¿Dónde se ha quedado su faceta de actor?
-Ahí sigo. Voy a rodar una película a finales de septiembre u octubre. Es un guión que compré hace mucho y voy a coproducirlo con Juan Riva. Además, voy a tener un papelito. No sé cuál, pero uno bueno.
-Como para eso quedan unos meses, hablemos de nuevo del presente. ¿Cuál es la expansión internacional actual de la cadena?
-Estamos negociando un hotel en Nueva York y estamos muy cerca de acabar. Tenemos ya el primer hotel de Miami y estamos en obras en un hotel en México. Además, estamos a punto de conseguirlo en Bogotá, Medellín, otro en México y otro en Nueva York.
-¿Qué es más difícil ser empresario o los saltos de altura?
-Parecidos. Hay que hacerlo en equipo y con objetivos y plazos.
-¿Y dónde se ha quedado la hípica?
-Se quedó aparcada, desde que me caí hace dos años.
-¿Esa caída le cambió la vida?
-Yo ya había empezado con mis hoteles y quizá ya no estaba tan enfocado, pero sí me hizo reflexionar. Después de estar dos meses postrado en una cama, se me rompió una vértebra, se movió la cosa pero por milésimas no me tocó la médula, y le vi las orejas al lobo.
-Y ahondando en lo personal, he llegado a leer que...
-Que me habéis separado... Pero es que me separé, al año de casarme tuve una crisis. El primer año es cuando más divorcios hay. No me preguntes, pero pasa. Tuvimos una crisis, pero ahora ya está superada.
-Entonces, ahora supongo que buscando niños.
-Intentando. Algún día os daré una sorpresa.
-¿Es difícil?
-Como pareja gay es muy difícil. Empiezan todos los problemas.
-Mientras tanto cuidáis a otros niños, a los de vuestra ONG.
-Carlos y yo tenemos una ONG, Minicol, que empezó con 25 niños y ya tenemos 180. Está en San Juan del César, Colombia, y lo dirigen dos chicas fantásticas.
-¿Se podría decir que lo has tenido todo en la vida?
-Soy muy afortunado y creo que hay que devolverlo a la sociedad.

Por Ana I. Población / Fotografía: Raquel Tous
 

Sarasola

Kike