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Todas las temporadas tenemos un «Must-Have» por el cual perdemos el sentido. Hacerse con un I-Phone es lo último esta Navidad. Pero hay que reconocer que para las mujeres donde esté un buen bolso que se quite lo demás. Las celebrities son las primeras que dan forma a este auténtico emblema del lujo. Cada año surgen varios iconos. Demi Moore se pasea este otoño-invierno tirando del nuevo Downtown de Yves Sant Laurent, un XXL en toda la dimensión de su palabra -tan grande que parece que la actriz se va a herniar-; mientras, otras como Kate Moss no se desprenden del 2.55 de Chanel, en rojo a ser posible. Paris Hilton lleva a su perrito en una mano y en la otra suele agarrar un Luis Vuitton; y la más pija de las Spice tiene toda la gama del Birkin, un mítico de Hermès. Isabel Sartorius, portada de este número de CARACTER, nos habla precisamente de eso, de bolsos, que para algo ha sacado su propia firma. Dice que le da rabia que siempre acaben triunfando los diseños extranjeros. Por eso, una de sus mayores ilusiones al crear su marca de complementos es que «se convierta en un referente mundial de bolsos españoles, divertidos y con estilo». Nos encontramos ante una mujer de 42 años totalmente llena y feliz, que se ha convertido en empresaria después de dar muchas vueltas, y cuyo negocio quiere dejar de legado a su hija Mencía. Isabel dice que «el bolso se muestra hoy en día como un status social». Algo así como dime qué bolso llevas y te diré cómo eres... Llevar un «Isabel Sartorius» para ella es algo más que un capricho: «A mí me gustaría que acabara siendo un recuerdo». El modelo que más éxito ha tenido hasta el momento es el Keros que lució la Princesa de Asturias este verano. Pero si tiene que quedarse con uno, muestra, fiel a sí misma, uno de fiesta que heredó de su abuela. En el fondo, Isabel, con marca y todo, no es nada marquista.

 

Un «Sartorius»

por Verónica Zabala