La recogemos en su casa para ir al recién inaugurado Hotel Hospes de la Puerta de Alcalá, donde vamos a realizar la sesión de fotos. No tarda en bajar. Isabel, con «look» sport, se muestra risueña a pesar de que a ella no le va esto de posar ante las cámaras. Con su botella de agua en la mano, nos habla con ilusión de su nuevo reto, la marca de accesorios que ha creado con una de sus mejores amigas. Hasta ahora su vida ha dado muchas vueltas. Estudió Política Internacional en Estados Unidos, ha trabajado en el «Washington Post», en Ong’s, ha ejercido de relaciones públicas de varias firmas como Coronel Tapioca...
-Sí, pero sin duda el trabajo que más me ha gustado fue mi colaboración en la sección de Internacional del periódico «El Mundo». El periodismo de guerra era mi auténtica pasión.
-¡Anda, mira, como Doña Letizia!, la interrumpo.
-Salvando las distancias, claro, ella era periodista.
Llegué a ir a Bosnia. Sin embargo, como había estudiado desde muy pequeña en el extranjero no sabía escribir perfectamente el castellano y no llevé bien el pulso del trabajo... Por lo que lo acabé dejando. Me hubiera encantado haber podido hacer bien aquel trabajo, pero era muy joven, acababa de salir de mi relación con el Príncipe, tenía bastante presión... quizá si me lo hubieran propuesto ahora, con 40 años, la historia hubiera cambiado. Luego trabajé durante bastante tiempo en la Fundación Puleva. Siempre he estado muy ligada a Ong’s. Mi vida ha sido muy mística.
-Bueno, y ahora se ha convertido en empresaria.
-Siempre había querido montar algo por mi propia cuenta, en el fondo pensando en dejarle un legado a mi hija, Mencía. Al final todas somos mujeres solas. Mi socia, otra compañera de la oficina lo mismo, y yo...
-¿Cree que ha encontrado su sitio?
-Soy bastante inquieta, pero ahora que ya he llegado a los 40 me he vuelto más burguesa. Estoy aprendiendo mucho del mundo de la empresa, de lo que es ganar o perder, y me está sacando mi lado más masculino. Por otro lado, disfruto de más tiempo para educar a mi hija. Hoy por hoy puedo afirmar que sí, que he encontrado mi sitio, pero nunca se sabe... Te insisto, soy muy inquieta.
-¿Y cómo optaron por el mundo de la moda y en especial de los complementos?
-Marta Oyarzábal, mi socia y una de mis mejores amigas, es el alma de este negocio. Ella viene del mundo de la moda y bueno, dentro del sector a mí lo que más me divertían eran los bolsos. Yo siempre he coleccionado accesorios.
-¿En plan Imelda Marcos con los zapatos?
-Qué va, qué va... Yo como mucho me juntaba con tres modelos por temporada y bastante hippies.
-No es marquista.
-Nada. Aunque esté mal que lo diga ahora que he creado mi propia marca.
-¿En qué se inspira cuando crea un «Isabel Sartorius»?
-Bueno, voy a serte sincera, realmente tenemos dos diseñadoras, Natalia Moreno y Mónica Díaz. Para mí este es mi primer pinito en el mundo de la moda, así que confío plenamente en ellas. Desde un principio ha habido muy buena sintonía e interpretan rápidamente las ideas que puedo tener en un momento dado. Por ejemplo, para la próxima primavera me apetecía crear pequeños bolsos joya, una línea preciosista y Natalia me captó enseguida: ha hecho unos diseños ideales bordados con pavos reales.
-¿Le gusta seguir las tendencias?
-Hasta el momento no seguía mucho la moda. Siempre he sido muy hippie.
-Esta temporada, ¿en qué se han basado para su línea de bolsos?
-El charol, el potro y el terciopelo son los materiales que más predominan en nuestra colección otoño-invierno. En cuanto al tamaño de los bolsos, algo medio. Yo soy de las que meto la casa en los bolsos, pero claro, no son para mí, sino para todo el mundo, por lo que tampoco hay que excederse.
-¿Y se puede saber lo que lleva Isabel Sartorius en su bolso?
-¡Uy! Desde pinturas, un libro, la agenda, revistas, ochenta pares de llaves, hojas sueltas para apuntar... y nunca me faltan mis gafas de ver, no puedo pasar sin ellas.
-¿Sus bolsos son de batalla?
-No, porque están hechos de una manera muy artesanal. Pero también son más que un capricho, porque además de bonitos son funcionales. En realidad, a mí me gustaría que para la gente fueran un recuerdo.
-¿Se considera una mujer que marque tendencia?
-No, para nada me considero una mujer que marque tendencia. Es ahora cuando empiezo a comprender un poco este mundo.
-Se enfrenta a un gran reto con este negocio.
-Bueno, yo tengo la suerte de tener un nombre y eso ayuda. De momento vendemos en tiendas multimarca en España, pero ya hemos empezado a abrirnos camino en el extranjero: Miami, Portugal e Italia. A mí me gustaría que fuera una marca de referencia española, divertida, buena y con estilo... me da rabia que todas las firmas que triunfan y se ponen de moda sean extranjeras.
-Además, los hace íntegramente en España. Esto es de agradecer, ahora que todo el mundo se va a China.
-Sí, lo fabricamos en Villena (Alicante). Hemos tenido un auténtico flechazo con la fábrica, la misma que durante años hicieron toda la producción de Fun & Basics. Ellos saben una barbaridad de este tema y nos han ayudado y enseñado mucho. Además, son magníficas personas. No sé si más adelante tendremos que salir fuera, pero el grueso lo haremos siempre con ellos.
-Un bolso dice mucho de quien lo lleva.
-Los bolsos se han convertido en un estatus social.
-Y los suyos, ¿en qué estatus los situaría?
-Encajan dentro del medio. Yo quiero que los lleve cuanta más gente mejor. Y te lo digo desde la ilusión que me haría, no desde el punto de vista empresarial o económico. A mí me importa más la relación emocional que pueda existir entre el producto y el cliente.
-¿Y cuál es el bolso que más éxito ha tenido hasta el momento?
-El Keros.
-Ése es el que lució la Princesa de Asturias este verano en Palma, ¿no?
-Sí. Nos gustaba tanto que fue el que regalamos a todas nuestras amigas, así que el éxito ha sido coincidencia.
-Ya estarán pensando en sacar otras líneas de producto, ¿no?
-Sí, claro, ya estamos mirando sandalias y para estas Navidades tenemos agendas, fulares...
-Por cierto, ¿qué tiene pensado hacer estas Fiestas?
-Estoy pensando en pasar el Año Nuevo fuera de España... en algún lugar del Tercer Mundo, como Marruecos. Quiero que Mencía conozca otras cosas. Siempre he sido muy viajera y quiero retomar esta faceta.
-¿Y qué le pide al 2008?
-Tengo un amigo que padece una grave enfermedad. Este año únicamente pido por él...
-Hemos hablado del reto que significa este paso como empresaria, pero, ¿cuál ha sido el reto de su vida?
-La enfermedad de mi madre. Ver a una madre sufrir es muy duro. Pero no sería la que hoy soy si no hubiera pasado por eso.
-¿Y su mayor logro?
-Mi hija y los amigos que tengo por todo el mundo.
-¿Se cambiaría ahora mismo por alguien?
-No me cambiaría por nada ni por nadie. Estoy feliz, soy una mujer absolutamente llena y feliz.
-¿Ha llevado bien pasar los 40?
-He llevado fenomenal pasar esta barrera. Estoy más tranquila.
-Haciendo balance, ¿le queda algo por conseguir?
-No me falta nada. Al contrario, me encanta dar lo que tengo, y no porque sea una madre Teresa de Calcuta, sino por mi manera de ser: soy muy extrovertida.
-¿No echa de menos a nadie a su lado?
-Estoy bien sola.
-Pero, ¿sigue creyendo en el matrimonio?
-Claro que sí. Y en la familia. Me encanta que la gente tome esa opción. Pero yo estoy bien como estoy.
-Si volviera a nacer....
-Volvería a hacer todo lo que he hecho. No me arrepiento de nada. Bueno, sí, de alguna tontería, pero de las grandes cosas de mi vida no. No creo en el arrepentimiento, porque pienso que todo tiene un significado más amplio en esta vida.
Por Verónica Zabala
