Ya de pequeñita apuntaba maneras.
Se quedaba con todos sus compañeros de preescolar escondiéndoles los zapatos y
las monjas la castigaban disfrazándola de soldado romano en vez de dulce virgen
o pastorcilla. ¿Un castigo o una bendición? Desde entonces no ha parado y ahora
cada día destripa los programas del corazón junto a Ángel Martín en «Sé lo que
hicisteis la última semana» (La Sexta).
-Informal, cañera o ingenua, ¿Cuál de estos tres adjetivos le definen mejor?
-Soy una gamberra y punto.
-Le iba a preguntar qué quedaba de aquella chica de «El Informal», pero después
de ver como saludaba a gritos a Fernández Tapias, creo que está claro, ¿no?
-Queda todo. Soy así. Hace poco estuve viendo una cinta y de repente me vi
hablando con Zapatero en los Premios Protagonistas en el año 2000. No eran las
preguntas, sino el trato que yo tenía con toda esta gente, que lo permitían
porque no tenía maldad. Caíamos bien, aunque a veces les hacíamos rabiar. No
hacíamos sangre de nada ni nos reíamos de nadie y ahora lo que se hace es todo
lo contrario, ir a saco. Han intentado copiar un poco lo que hacíamos nosotros y
yo creo que no lo han conseguido.
-¿Por qué le gusta tanto ir de rubia inocente?
-Es un papel más. A la gente le llega más que una presentadora rubita con
coletas y cara de inocente le diga a un periodista del corazón que lo que está
haciendo es un mierda a que se lo diga otro tipo de presentador. Aunque es lo
que tengo que hacer. Depende de lo que me pida el guión, no es que a mí me guste
más hacer una cosa u otra.
-¿Cómo recuerda su paso por Miss España?
-Aquello fue una gamberrada más. Una gamberrada muy grande en la que me dijeron:
Patricia, ¿te vas a Miss España haciéndote pasar por Miss Palencia? Y yo dije:
venga vale, ¿qué regalan? Mi madre me preguntó que a dónde iba y yo le dije que
a hacer de Miss. Un papel más, yo soy una anti-miss. Claro que cuando ví a las
cámaras del corazón y tenía que posar delante de una fuente con cara de qué
buena estoy, pensé «como haga esto mis amigos se van a reír de mí toda la vida».
Así que lo primero que se me pasó por la cabeza fue tirarme al suelo y fingir un
esguince. Lo que quería era estar en la cama, que me trajeran zumos de naranja y
estar haciendo zapping todo el día. Pasaba de todo, yo soy la anti-miss.
-¿Se ha sentido como un patito feo alguna vez?
-Sí, muchas. De pequeña, no tan pequeña, y de mayor. Tenemos nuestros días
buenos y nuestros días malos. Afortunadamente soy muy optimista y tengo mucha
energía positiva y muchas veces digo «bueno y qué que esté fea o que me haya
salido un grano enorme». Puede que no sea la más guapa, pero me ponen un buen
maquillaje y un buen disfraz y digo «¡pues tampoco estás tan mal!».
-Sinceramente, a mí me gusta más cuando juega a ser fea. ¿De dónde sacó aquella
especie de «Betty» que salía en Lady Kaña?
-Aurora viene de Juan Pedro, el personaje que hacía Florentino en «El Informal».
Yo hacía de Juan Pedra y después me lo llevé a «Lady Kaña». Era una señora de 45
años, bibliotecaria, de un pueblo muy pequeño, virgen y muy muy puritana. Con
bigote, entrecejo y pelo corto. Es uno de los papeles que más me gusta.
-¿Le gusta hacer más de fea que de guapa?
-Depende del día y depende del proyecto. Para trabajar me encanta el papel de
fea y también de macarra. Pero de macarra okupa con rastas y pinchos que lo
único que hace es fumar porros y hablar muy mal. Me encantaba porque decía
tantos tacos seguidos, que no veas como me desahogaba.
-¿Y esos papeles de dónde salían?
-Me daban unas pautas y me decían los perfiles que querían. Y yo empecé a sacar
cosas de mi vida, imitaciones a profesores, a las amigas de mi madre, a la
hermana de mi madre –que era un poco Aurora–...
-¿Cuándo va a sacar a Aurora del baúl de los recuerdos?
-No lo sé, cualquier día. Tengo mucho cariño a esa serie y a esos personajes,
aunque la gente sólo se quede con el papel de ingenua de «Sé lo que
hicisteis...».
-Va a presentar la gala de los Premios a la Solidaridad en el Deporte. ¿Es muy
deportista?
-Hay rachas que me da por hacer deporte todos los días, y todo el tiempo libre
lo dedico al gimnasio, pero pueden pasar meses en los que no haga nada, ni
siquiera estirarme al levantarme de la cama.
-¿Tiene algún deporte preferido, aunque no practique, pero que le guste ver por
la tele, por ejemplo?
-El fútbol
-¿Y de qué equipo es?
-No soy de ninguno en concreto porque sólo me gusta ver los partidos importantes
y las finales. El otro día me dio tanta pena el Atleti cuando perdió con el
Barça que me he solidarizado con ellos y ahora soy del Atlético.
-Muy deportista, no la veo, pero ¿solidaria?
-Sí, soy solidaria, procuro regalar todos los días sonrisas. No, en serio,
colaboro de vez en cuando con SOS y presento algún acto. Tampoco me gusta
alardear de eso.
-Creo que uno de sus deportes preferidos era ver «Sexo en Nueva York». ¿Le
gustaba la serie?
-La verdad es que me gustaba más «Friends».
«No presentaría “El Tomate”»
-¿Con qué personajes se identificaba más?
-Con Phoebe. El personaje de mi programa es como ella, como una niña pequeña que
de repente se pone a cantar.
-¿Presentaría un programa del corazón como el «Tomate»?
-No (ROTUNDO). ¿Pero por qué tengo que presentar un programa del corazón si no
me gusta presentar este tipo de programas? Nosotros hacemos un programa de humor
y utilizamos el corazón como medio para reírnos. Yo lo veo simplemente como el
canal para hacer humor. No me llama la atención el mundo del corazón, ya me
pueden llamar tres millones de veces de «Salsa rosa» que no voy a ir en mi vida
a hablar allí de nada. No tengo nada que ver con el corazón. Muchas veces me
tengo que esforzar en averiguar quiénes son determinados personajes de ese
mundillo.
-¿No teme que el programa se vuelva en su contra y que los del corazón se cansen
de que les parodiéis y empiece a ser su blanco?
-A mí no me afecta lo que puedan hacer. Somos actores y hacemos humor.
-En el momento en el que tenga un par de «paparazzis» a la puerta de tu casa, ya
le está afectando
-Sí, ya han estado, y les saludo. Está claro que yo no voy a ir a un sarao a
posar de la mano con mi pareja nunca. Y si lo hago, será por determinadas
circunstancias, pero yo no soy presa para ellos, soy muy poco interesante, a
pesar de que puedan pensar lo contario.
-¿Cómo surgió lo de timar a toda la prensa del corazón con el tema Salvemos a la
Pantoja?
-La verdad es que yo me enteré diez minutos antes del programa en directo. El
cerebro de la banda son los guionistas y Ángel Martín, que es también guionista
de su sección.
-¿Cómo es su relación con Ángel Martín?
-Mi relación con él es tal cual la veis por televisión. Nos reímos muchísimo
fuera de pantalla y durante los vídeos. Es con la persona con la que
posiblemente más me haya reído.
-¿Cómo va su «idilio» con Sánchez Dragó?
-Son tonterías que ocurren en la tele, que luego la gente lo ve y se lo cree,
pero es todo mentira. Él la verdad es que hizo una cosa que es lo mejor que se
puede hacer: reírse de sí mismo, e hizo lo mismo que hice yo: su compañera dijo
mi nombre y él hacía que se dormía. Yo con todo el respeto del mundo, a ese
señor no le conozco, y tampoco le quiero conocer.
-¿Han coincidido en algún sarao?
-No, ni coincidiremos. Yo soy una chica normal que acaba su trabajo y se va a
casa. Sólo voy a las fiestas de mis amigos.
«Voy mucho a Islas Mauricio»
-¿Nunca la han tentado para concursar en un «reality» de famosos?
-Mi respuesta sería, perdona pero es que no voy a presentar un «reality» de este
calibre. Entonces me dirían que no es para presentar sino para concursar. Si no
pienso presentar un «reality» de esos, imagínate concursar. Yo no soy famosa,
llevo diez años trabajando y todavía no he hecho nada de lo que mis padres se
tengan que avergonzar como ir a una isla a pasar a hambre.
-¿Y hacer cine le apetece?
-Depende del guión, si tuviera un guión maravilloso del tipo de películas que a
mí me gusta («Mentiroso compulsivo», «Ladrones de risas», «American pie», «Algo
pasa con Mary»...), en las que no paran de hacer tonterías sin tener que
despelotarme, estaría encantada.
-¿No se desnudaría?
-Es que es un tópico del cine español. Se puede hacer cine en este país sin
tener que salir en la primera secuencia en bolas. Yo estoy muy indignada con
eso.
-¿Y un papel dramático?
-Eso sí, estoy harta de reírme tanto todo el día.
-No la veo yo con Garci.
-Ni yo, ni con Sánchez Dragó (risas).
-Y ahora que llega el verano, ¿dónde se relaja Patricia Conde?
-Voy variando, pero últimamente voy muchos a las Islas Mauricio porque tengo una
íntima amiga allí y su casa es como mi segunda casa.
-Y el poco tiempo libre que le queda, ¿a qué lo dedica?
-A escribir. Ahora estoy escribiendo una historia de una directora de una
revista de moda. Es muy divertido porque mezclo cosas que me pasan a mí o a mis
amigas con cosas ficticias. Historias que me cuentan mis amigas. Me sirve para
evadirme.
-¿Tiene pensado publicarlas?
-No, porque si pienso que la gente lo va a leer no saldría igual. En el programa
pasa lo mismo, no pensamos en la repercusión que tiene, creemos que no lo ve
nadie. Si lo pensara no me saldría tan natural.
Por
Lucía Redoli

