Marta Sánchez regresa con energías
renovadas y con un nuevo trabajo que promete convertirse en lo más bailado en
los próximos meses. A sus 41 años afronta con calma esta nueva etapa como
esposa, madre y artista.
Han pasado 17 años desde que una jovencísima y explosiva Marta Sánchez pusiera
rumbo al Golfo Pérsico en un avión del Ejército para levantar el ánimo a las
tropas españolas destinadas allí. El tiempo pasa, pero es imposible borrar de la
retina a aquella rubia platino cantando, al más puro estilo Marilyn Monroe,
«Soldados del amor». A ella tampoco se le ha olvidado y confesó a «CARACTER» que
en aquella ocasión no voló en un lujoso jet privado –donde ha tenido lugar parte
de la sesión de fotos–, pero igualmente «viajé como una reina». Y nunca mejor
dicho, ya que sus espectaculares curvas descansaron en una cama reservada al
mismísimo Rey de España.
Tras el exitoso «Soy yo» (2002), la cantante regresa a la escena musical con
«Levántate» (Universal), un disco «muy bailable y con un toque ochenteno» que
saldrá a la venta el próximo 16 de abril bajo la producción de Carlos Jean.
Marta Sánchez se encuentra en la plenitud de la vida. Mucho más madura y
sosegada que aquella veintañera que causó estragos al frente de Olé Olé, pero
igual de bella y manteniendo siempre su «puntito de ingenuidad» que, a veces, le
ha jugado malas pasadas.
-¿Qué queda de aquella joven Marta que triunfó en Olé Olé?
-Poco, aunque intento no perder un ápice de ingenuidad y de inocencia, porque es
necesario para este tiempo que nos ha tocado. Creo que es algo que no debemos
olvidar para llevar con paciencia y dignidad esta década tan fea repleta de
violencia, terrorismo, cambios climáticos... Ser inocente te hace soportarlo
mejor. Creo que eso es lo único que queda de aquella niña. Quizá los palos me
han enseñado más que las alegrías y en aquella época yo iba con mucha confianza.
La realidad te hace ver que hay que ir con más cuidado, no confiar en todo el
mundo.
-Aún así, ¿todavía se las siguen dando en el mismo carrillo?
-Digamos que sí, que me vuelvo a precipitar siempre en lo mismo, como dice mi
marido.
-Cuarenta y un años, felizmente casada y madre de una niña. ¿Se encuentra en la
plenitud de la vida?
-Sí, me encuentro en una evolución muy buena. He hecho realmente lo que me
gustaba y he logrado tener una familia y un matrimonio estable. Soy consciente
de que la suerte también influye, aunque creo que me he ganado lo que tengo
porque lo he buscado y lo he deseado y, al final, las cosas que se desean se
cumplen, aunque hay que cuidarlas.
-Para usted la crisis no empieza a los 40, ¿no?
-(Risas). También se puede tener crisis a los 18.
-¿Cómo es «Levántate»?
-Es un disco súper bailable, aunque también tiene alguna balada porque es lo que
mis fans reclaman. Tiene doce canciones, de las cuales yo he hecho seis entre
músicas y letras. Estoy muy orgullosa. Me ha dado mucha guerra, pero ha merecido
la pena.
«Mi hija ha colaborado»
-¿Por qué «Levántante»?, ¿qué nos quiere decir?
-Es una de las canciones del disco, cuya letra comenzó a escribir mi hija. Es la
palabra que utiliza cuando quiere algo y ella nos dio la idea a Jesús y a mí.
Así que parte de la composición la hizo mi hija.
-¿Qué nos puede sorprender de este álbum?
-Creo que es el disco más marchoso que he hecho hasta ahora; más bailable y más
valiente en ese sentido. En los otros había un pop más ligero y éste quizá sea
de pop más radical. Los arreglos son electrónicos y le dan ese carácter.
-En el último recopilatorio, le dedicó una canción a su hermana melliza, víctima
del cáncer. ¿Va a haber alguna canción homenaje?
-Hay una canción dedicada a mi hija, que se titula «Tienes que vivir», y un
homenaje a Tino Casal. Hemos traído la voz de Tino al estudio y Carlos ha hecho
un arreglo muy chulo de una de sus canciones más emblemáticas como es
«Embrujada». Y también va a haber otro dueto con Alaska con una canción que ha
escrito Carlos para nosotras que se llama «Si me cambias los recuerdos».
-Supongo que ese dueto será muy discotequero.
-Sí, muchísimo.
-La mitad del disco lo ha compuesto usted. ¿Se ha involucrado todavía más en la
composición en este trabajo?
-Lo he hecho siempre, desde Olé, Olé, lo que pasa es que la gente no se
enteraba. En todos mis discos había algo, dependiendo de la inspiración que
tuviera. Cuando no convencían las canciones que escribía y las guardaba en un
cajón, pero en este disco he puesto mi tesón y ha dado su fruto.
-¿Ha recuperado alguna de esas canciones que dice que guardaba?
-Sí, por ejemplo una que se titula «Frida y sus flores», dedicada a la pintora
mexicana Frida Kalho, que tiene cuatro años.
-¿Qué le inspira?
-Cualquier cosa, cualquier momento. Por eso no me gusta que la gente piense que
mis canciones son autobiográficas. Hay letras que las hago en tercera persona.
Sin embargo, creo que hay una tendencia siempre a pensar eso, que el autor está
permanentemente autobiografiándose, y eso no siempre ocurre.
-Olé, Olé, el grupo que le dio a conocer, se ha vuelto a formar. ¿Qué opina de
la cantante que han elegido?
-No la conozco.
-Es una modelo canaria.
-¿Pero canta?
-Eso parece.
-Si canta bien y tiene facultades para encabezar un grupo pues me parece bien,
pero prefiero no opinar demasiado de eso.
-Ha habido cierta polémica en este sentido porque Vicky Larraz dijo que si
volvía no cantaría sus canciones.
-No estaba enterada, pero yo canté las suyas cuando me tocó, y no entiendo por
qué no iba a cantar ella las mías. Habría que preguntárselo a ella.
-Siempre se ha rumoreado que se llevaban mal.
-Yo con ella no, ella conmigo no lo sé. Prácticamente no la conozco, no me puedo
llevar mal con alguien que no conozco.
-¿Cómo va a llevar una madraza como usted, tan volcada en su trabajo, la
conciliación de la vida familiar y la laboral?
-Bueno, no descarto que mi marido me haga algún mimo y me lleve a la niña a
alguna ciudad. Intentaremos compaginarlo. En el momento que tienes una hija
tienes que tener una agenda que no te impida estar con ella. No me quiero perder
estos años de mi hija.
-¿Ha tardado más en sacar el disco por su hija Paula?
-No, no ha tenido nada que ver. La dirección de la música no me convencía cien
por cien y cambié el disco dos veces. Para buscar un nuevo repertorio hay que
saber esperar, tener esa paciencia que yo nunca tengo para que todas las
canciones fueran perfectas, porque yo no quiero rellenos. Me gustan los discos
muy variados, porque si no me canso a la cuarta canción.
Lucha contra el cáncer
-Se le ve concienciada con los males de nuestro tiempo. Creo que tiene un lado
solidario que tampoco la gente conoce mucho.
-Creo que todo el mundo debería hacerlo. Si tienes dinero para hacerte unas
mechas al mes cómo no vas a tener para una mensualidad de una ONG. Me sentiría
muy frívola y muy mal si fuera tan egoísta de no involucrarme. Tengo tres niños
apadrinados en diferentes asociaciones. Además, mensualmente destino otro dinero
a otras asociaciones implicadas en la lucha del Sida y la oncología, por todo lo
que ha pasado en mi casa con el cáncer. Y cuando tengo la suficiente carga de
energía visito a niños con leucemia.
-Hace poco la nombraron Embajadora de Ibiza y Formentera y tiene una casa allí,
¿qué le dan las Pitiusas?
-Mucho sol y tranquilidad para estar con mi hija en la playa. Es un sitio
idílico. Hacía muchos años que estaba detrás de comprarme allí una casa, lo que
pasa es que los sueños cuando los cumples pierden esa magia.
-¿Le quedan sueños por cumplir?
-Siempre hay sueños, sobre todo con una niña de cuatro años. Ahora mi siguiente
sueño es recuperar un secadero de tabaco en Jarandilla de la Vera (Cáceres) para
escaparnos los fines de semana.
-¿Para cuándo un hermanito para Paula?
-Uff, no lo sé. Ahora no me lo planteo porque tengo por delante un año y medio o
dos de promoción y de trabajo muy duro. Haré dos giras seguidas de verano.
-El año pasado fue elegida la mejor calzada, su adicción a los zapatos es más
que evidente. ¿Todavía tiene aquellos que se compró con lo primero que ganó con
la música?
-No, es una pena porque los conservé muchos años, pero un día haciendo limpieza
pensé que era hora de que viajaran.
-¿No se planteó guardarlos para hacer un museo?
-Pues no, porque si tuviera que guardar todo... Además, no me considero tan
importante para que se me haga un museo.
-¿Qué opinión le merecen los programas de talentos musicales, del estilo «O.
T.»?
-Es una moda perecedera y que depende de cómo se dirijan. Van en devaluación de
la profesión. Nadie hace concursos para descubrir grandes arquitectos o buenos
médicos, sería un poco atrevido.
-Cuando nació su hija se planteó hacer un disco de nanas porque le costaba mucho
dormirla. ¿Le canta canciones suyas?
-Alguna vez me pide que le cante, y cantamos el «Soy yo» juntas porque se la
sabe.
-¿Y también sabe bailar?
-Sí, baila muy bien, tiene mucha gracia. Pienso que podría tener talento para
dedicarse a esto.
-¿Le gustaría que siguiera sus pasos?
-(Duda) Me gustaría que tuviera una vida más sedentaria, más tranquila, porque
lo de la música es demasiado mareo.
-¿Se plantea dedicarse sólo a la composición de aquí a unos años?
-Pues sí, me haría gracia que alguien cantara mis canciones, por qué no.
Por
Lucía Redoli

