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Ssu vida cambió de un día para otro. Vino a Madrid un viernes para hacer una prueba y el sábado ya estaba presentando el Telediario de Fin de Semana en TVE-1 junto a David Cantero. Ella misma confiesa que está viviendo un cuento de hadas y tiene la sensación «de haber pasado de Cenicienta a princesa, espero que el cuento tenga final feliz». Y no es para menos, su contrato con la pública, donde entró como becaria hace siete años –ahora tiene 28–, se había terminado hacía menos de una semana, «yo ya estaba en la cola del paro», asegura. Así que no se lo pensó «y me planté en Madrid con lo puesto». Pese a su escasa experiencia ante las cámaras, se limitaba a una sustitución de seis meses en el informativo territorial de Cataluña, su aplomo y su peculiar voz convenció enseguida. Sin embargo, María Casado es muchísimo más crítica con ella misma: «Creo que ya se me ha quitado la cara de susto de los primeros telediarios. Para evitar problemas opté por no moverme demasiado y parecía un palo».
Pero esta joven catalana no es un busto parlante más, ni tiene complejo de «Lunni», bromea, sino que está muy concienciada con el proceso de renovación que está experimentando la que considera su «casa»: «La sensación es muy buena, aunque esto es una carrera de fondo y quizá los resultados se vean a largo plazo. Evidentemente, hay cosas que mejorar en los informativos de TVE, pero se está yendo por muy buen camino». ¿Y qué es lo que cambiaría? «Me preocupa mucho el lenguaje. Tendemos a utilizar expresiones nada cercanas». Y si se trata de desmitificar al presentador perfecto, ella es la primera. No le preocupa equivocarse, cree que eso «nos humaniza», y sabe que saldría airosa siempre y cuando aguantara la risa que, a pesar de la seriedad que aparenta en pantalla, confiesa que se le escapa con muchísima facilidad.
Y después de todo lo que ha ocurrido, ¿cómo se plantea el futuro? «No lo sé, estoy disfrutando de demasiadas novedades. Ha sido el año más intenso de mi vida. No sólo a nivel profesional, sino también por el esfuerzo personal que me ha supuesto tener el corazón partío entre Barcelona y Madrid». Sus retos, por ahora, no pasan por dar el salto al «prime time», «sino por seguir mejorando. Estoy volviendo a tener las sensaciones que tenía al principio de empezar en la radio».

Por R. Díaz Blanco
María Casado
«Estoy viviendo
un cuento de hadas»

Una llamada de teléfono tras terminar su contrato en Radio 4 la llevó de la cola del paro a Torrespaña