Destila frescura. Es cristalino y huye de las
poses tanto como de los palcos y de las alfombras. Le gusta mezclarse con los
suyos, pero, sobre todo, estar con su familia. Charo, su mujer, está
repetidamente en su boca. También sus dos hijas mayores, ya profesionales, y el
pequeño, el único que queda en casa.
-¿Cómo logra desconectar?
-Reconozco, humildemente, que no domino el arte de desconectar. Soy casi como un
alcalde. Me gusta andar por la calle y la gente me para permanentemente. Lo
agradezco. Me encanta ese contacto fluído, permanenten, sin intermediarios. Soy
reacio al coche oficial.
-¿Qué es lo peor de la política?
-La crítica es imprescindible en la democracia, pero nunca debe traspasar la
barrera de lo personal. Nunca he vivido episodios como los de los últimos meses
en los que algún partido entra en temas personales mediante calumnias, medias
verdades...
Por
Enrique Arnaldo
Ramón
Luis
Valcárcel
«Soy reacio al coche oficial»
«Huyo de las comidas
de trabajo. Me gusta almorzar en casa con mi familia, quitarme la
corbata y cerrar los ojos no más de quince minutos»
