Ella encarna, bajo esa belleza serena, el reposo
del guerrero. Paloma Cuevas ha sido durante los últimos diez años la luz en la
sombra de Enrique Ponce. Discreta y sencilla, encaja con más vergüenza que
satisfacción ser una de las mujeres más elegantes de España y ha necesitado del
empujón de su marido para aceptar su último trabajo: sustituir a Isabel Preysler
en el famoso anuncio de bombones. Pero a ella, para que lo sepan, no le gusta
eso de tener chófer. ¡Pobre Ambrosio...! Ahora presenta con ilusión su nueva
colección de joyas para la prestigiosa joyería Yanes, con la que lleva
colaborando desde hace casi nueve años. Paloma nos recibe junto a su maestra,
Cristina Yanes, para contarnos los secretos de sus diseños. (...)
Por
Verónica Zabala

