Su casa son los hoteles; su principal apoyo, su marido, Jesús Ángel Hernández (se casaron en septiembre), y su pasión, la música. Esta alavesa de 36 años, de figura frágil, impresiona por su energía. Tiene su agenda repleta de citas. La última, Roma, ante el Papa Benedicto XVI; la próxima, Madrid (Auditorium Hotel), el 19 de diciembre y a beneficio de la Fundación Padre Arrupe, que ayuda a escolarizar a niños en El Salvador, ¿verdad?
-Sí, estoy absolutamente agradecida de colaborar con ellos por su manera de sentir, de trabajar y de entender la vida, porque tenemos filosofías comunes.
-Ha hecho de la solidaridad su forma de vida.
-Dentro de las dificultades de vivir en una sociedad tan agitada, la música te ayuda a reflexionar. Aunque me gustaría tener una posición acomodada para trabajar siempre de manera altruista. Creo que vivimos en una sociedad, y empiezo por mí misma, demasiado individualista. Yo siempre lucho por seguir el camino que me he forjado, y en él está siempre el compromiso social. Para mí es una prioridad y el motor de mi vida.
-Acaba de dirigir en El Vaticano, ante el Papa. ¿Cómo ha sido la experiencia?
-Abrumadora, porque el auditorio tiene un aforo de 7.000 personas, más del doble de lo que he hecho hasta ahora. Indescriptible desde el punto de vista personal, no tanto profesional. Me siento muy privilegiada, en especial por el marco en el que se ha desarrollado, el 60 Aniversario de los Derechos Humanos. Siempre he pensado que la música es un puente y una herramienta indispensable de solidaridad. Se da un compendio de placeres: solidaridad, compromiso y música.
-Ilusionada también porque es creyente.
-Sí, sobre todo como filosofía de vida. Tanto la música como la religión te inculcan algo positivo. Además, ambas dotan al ser humano de paz.
-Además, es la primera mujer que dirije allí.
-Éste es un mensaje que se ha hecho público desde el propio Vaticano, y no sé por qué soy la primera. Siempre me mantengo al margen, ya que mi cometido es dar lo mejor al público. Que dirija una mujer puede ser singular, pero no un argumento esencial. La música es el lenguaje universal por excelencia, y no conoce de razas, sexo, política... Me siento una mera transmisora de sentimientos.
-Pero sí es cierto que se mueve en un mundo machista.
-La música clásica es un mundo muy clásico, con todo lo que se pueda o se quiera leer entre líneas. Pero para mí no es un argumento nada que suponga una limitación. La única que tenemos es la salud. A partir de ahí, no hay ningún telón que no se pueda abrir.
-¿ Y de dónde saca tanta energía?
-De las personas que me rodean, y de los frutos secos (risas). No quiero perder esa fuerza interior, esa magia que me ayuda a levantarme.
-Desde que supo que quería ser directora de orquesta, ¿hasta dónde pensó llegar?
-Marcarse objetivos a veces genera obsesiones, ansiedad e inseguridades. Yo quiero y deseo trabajar con orquestas cada vez mejores, pero con una ambición comedida.
-¿Qué orquesta le gustaría dirigir?
-Hay muchas... pero la Filarmónica de Viena.
-Además, presta su imagen a Vacheron Constantin.
-Sí, soy Embajadora Cultural durante tres años. Me gusta porque tenemos los mismos valores. Si no fuera así, no hubiera sido imagen.
-¿Cómo se definiría?
-Comprometida. De hecho, los premios que he recibido llenan profesionalmente, pero me gustaría recibirlos por mi compromiso solidario. Como persona, seria y sencilla.
-Se le ve dulce, pero con la batuta saca su carácter...
-Tengo carácter, pero a través de las formas, la educación... Dulce no es contrario a rectitud.
-¿Y es buena dirigiendo su casa?
-Dejo que me dirijan.
-Siempre dice que vive en los hoteles..
-Sí, aunque tengo el privilegio de tener a una persona especial que me acompaña y me da la fuerza, porque la soledad de los hoteles es muy dura.
-Y en sus viajes también le acompaña su batuta...
-La tengo desde el principio. Es como llevar mis brazos. Siempre tienen que ir conmigo.
-Antes de cada concierto, ¿cómo se prepara?
-Necesito no pensar, y sentir el silencio del camerino.
-¿Tiene miedo escénico?
-Siempre, por muchos conciertos que haya dado.
-Cuando tiene un día de vacaciones, ¿qué hace?
-Últimamente apagar el móvil, porque es una locura.
-¿Y cuáles son sus aficiones?
-La lectura, aunque no tengo tiempo, acabo tan agotada; pasear por la naturaleza y los viajes a África.
-Y la música, como es evidente.
-Sí, Barbra Streisand o Frank Sinatra.
-Está recién casada… ¿espera ser madre pronto?
-Sí, cada vez más. Un bebé es lo más maravilloso, aunque me abruma por las responsabilidades.
Por V.Z/A.I.P. Fotos Raquel Tous Estilismo Victoria Sánchez
