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Estudió Comunicación en Chicago, hizo prácticas en Inditex y probó suerte en las bodegas de su padre. Sin embargo, pronto decidió decantarse por el mundo de la moda, su verdadera pasión. A sus 27 años, se sonroja cuando la comparan con su madre. Para ella es un auténtico piropo. Sigue sus pasos en publicidad y reconoce abiertamente que «le encantaría ser su heredera». Tamara Falcó Preysler ha pasado de niña a mujer puliendo su estilo bajo las directrices del clasicismo. Ella, como nadie, mezcla tradición con modernidad.
-¿En qué momento te encuentras?
-Ahora estoy encantada con mi nueva faceta de diseñadora. Me han prolongado el contrato de Barbour un año más, que en este momento de crisis es muy importante. Es un proyecto con vistas al futuro y eso me tranquiliza. También he estado viviendo una época en París.
-¿Y cómo surgió este contacto tan importante?
-Por mi hermano Julio y Susana Uribarri. Me presentaron a Clemente Gómez Zamora, que es el distribuidor de muchas marcas en España. Coincidió que yo entonces había pensado en dejar mi propia firma y que Barbour abría tienda en Madrid...
-Y Susana te propuso como imagen.
-Sí, y la idea les encajó. En principio, el contrato se limitaba a asistir a la inauguración, pero como la cosa funcionó me renovaron. Desde el principio pensaron en que hiciera mi propia línea. Fue todo muy rodado.
-¿Los dueños te conocían?
-Bueno, en un principio no fue fácil que la marca, que es muy tradicional, aceptara que hiciera mi línea. Ayudó mi perfil familiar. Cuando me vieron en una fotografía con el Príncipe Charles, me abrieron las puertas. Hay que tener en cuenta que esta marca es de las pocas que tienen los tres escudos de la Familia Real inglesa como proveedora oficial. Sigue unas normas muy estrictas para continuar con ellos. Así que no arriesga mucho.
-¿Y qué has aportado?
-Querían recuperar frescura y renovación, y es lo que he aportado yo. Ahora le dan salida a otro tipo de chaquetas.
-¿Has tenido libertad para diseñar?
-Todo ha sido estrictamente revisado. Básicamente yo he dado mis ideas y ellos las han plasmado.
-Entonces, en Navidad, ¿qué nos podremos encontrar en la tienda «by Tamara Falco»?
-Una chaqueta, un bolso y unos pañuelos, pero son ediciones limitadas y no estarán en todos los puntos de venta.
-Y ya estarás pensando en la siguiente, ¿no?
-Bueno, en primavera sale una gabardina y, primero, vamos a ver cómo funciona ésta.
-¿Pero de verdad eres tan clásica?
-Hombre, no. Me gusta mucho la tendencia, para qué nos vamos a engañar. Pero prefiero ir sobre seguro. Opto antes por algo con lo que sé que voy correctamente vestida a arriesgar.
-Confías mucho en tu madre. ¿También le has pedido consejo para los diseños?
-Sí, sí, sí. Mi madre siempre me aconseja. Lo ha visto todo y le ha gustado. Lo único que me pasó es que en la etiqueta pone Tamara Falcó, y ella me propuso que pusiera Tamara Falcó Preysler. A Barbour le hubiera encantado, pero quedaba muy largo y las iniciales se podían confundir con TRF de Zara. Así que, al final, se quedó así.
-¿Quién te gustaría que llevara tus diseños?
-La Infanta Elena, por ejemplo.
-También has hecho críticas de desfiles para «¡Hola!», ¿te cuesta criticar?
-Bueno, hasta el tercer artículo no me lancé a ser un poco más crítica. Me costó bastante. Pero también está bien tener plataforma para alabar las cosas que gustan. La moda me fascina. Dicen que vamos a volver al minimalismo y me da pena, porque estamos viviendo un momento de fantasía genial.
-Y, ¿cómo aceptas las críticas, te dan miedo?
-No, no, para nada. Sobre todo si son críticas constructivas y tienen una base. Pero he de decirte la verdad, tampoco lo pienso tanto.
-¿Eres disciplinada?
-Bueno, me desconcentro fácilmente. Me cuesta bastante esfuerzo y necesito encerrarme en mi cuarto, con fotos y notas.
-¿Haces los artículos totalmente sola?
-Sí, sí, completamente. La verdad es que, ahora que lo dices, debería tener una secretaria, ja, ja, ja. Me facilitaría bastante las cosas (y vuelve a reír).
-Y lo de París, ¿cómo fue?
-Me independicé. Me fui por el tema de la Alta Costura, el Prêt à porter... y bueno, como en mi casa siempre hay ruido porque somos muchos, me sentí extremadamente sola. Duré ocho meses.
-¿Te organizaste bien como ama de casa?
-Qué va. Me puse como una foca. Al principio iba como de vacaciones y me lie a comer crêpes. Además, la verdad, nunca he tenido la cocina tan cerca de mi dormitorio y cuando me aburría pensaba «voy a comer algo». Y luego me di cuenta de que lo único que sabía hacer eran fritos y pastas...
-Escribieron que no llegabas a final de mes…
-Qué va. Todo se tergiversa. Me di cuenta realmente lo cara que es la vida, eso sí. El dinero se va más rápido de lo que piensas.
-Parece que has heredado más las aficiones de tu madre que las de tu padre, ¿no?
-También he colaborado con mi padre. Estuve durante un año y pico ayudándole. Lo que pasa es que a mí lo que me gusta es la moda. Pero mi padre me apoya en todo, me ha acompañado hasta Newcastle. Y con lo de mi madre, la verdad, es que, desde que era pequeña, siempre he tenido cámaras alrededor. Ahora es casi positivo que también saque beneficio, ¿no?
-Pero has llegado a vendimiar...
-Sí, hasta los 12 años lo estuve haciendo. Era muy divertido. Pero no soy capaz de diferenciar ni una añada. Ahora, si me ponen un par de zapatos los diferencio al momento (ja, ja).
-¿Te consideras una mujer elegante?
-La palabra elegante me impone un poco.
-¿Te gustaría ser la heredera de tu madre?
-Sí, claro, cómo no. Lo de mi madre es algo que ella se ha trabajado muchísimo y es muy complicado hacerlo igual. Llevar 25 años con una empresa como Porcelanosa no te creas que es nada fácil.
-Dicen que eres la que más te pareces...
-Físicamente todas tenemos un aire y todas somos distintas.
-Has dicho que tienes manierismos de ella.
-La verdad es que en la forma de actuar muchas veces, pero yo ni me doy cuenta. Son muchas horas juntas y todo se pega.
-¿Uno lo tiene más complicado teniendo una madre así?
-Bueno, más fácil. Cualquier semejanza con ella, me encanta.
-La elegancia es innata o también se aprende.
-No creo que sea un gen. Más que nada vas educando el ojo. Vas viendo las cosas que más van con tu estilo. La elegancia es una forma de vivir, un estilo de vida. Mi madre ha pasado por varias épocas, y aunque siempre ha tenido el concepto, no siempre ha proyectado la imagen que ahora tiene. Ha evolucionado mucho.
«De joven, no quieres seguir las reglas»
-Ella te está ayudando a evolucionar a ti.
-Mucho. El tema es ir refinándose un poco, porque el paso de niña a mujer es muy complicado. Ahora estoy más centrada. Hay unas reglas básicas que cuando eres joven no quieres seguir, porque eres más rebelde, y el clasicismo es muy rígido. Pero mi madre me las ha ido enseñando. Ahora, la escucho más.
-¿Sacrificas muchas cosas para estar guapa?
-Es muy sacrificado, pero como es al mismo tiempo gratificante cuando sale bien, no se convierte en un trabajo. En este mundo de la imagen, tienes que estar más pendiente.
-Vamos, que te lo curras.
-Sí, y ahora más, que ya no soy tan joven... (ríe). Antes no le daba tanta importancia. Yo nunca me ví teniendo este estilo de vida.
-¿Cómo lo haces?
-Estoy bastante pendiente de los nuevos tratamientos, siempre buscando la forma fácil de ponerme en forma (vuelve a reír). Luego, en casa comemos muy sano. Y tengo una tabla que me puso mi entrenador cubano y que no sigo casi nunca.
-¿Vas mucho de compras?
-La verdad es que suelo salir de «shopping» más en el extranjero. Por Ortega y Gasset no me gusta porque siempre hay fotógrafos. No puedes estar a tu aire. A veces, al principio de temporada, le llevan cosas a mi madre a casa, así que aprovecho.
-Y con tantas prendas que tenéis, ¿no os equivocáis?
-Tenemos un pequeño truco, y es que las identificamos con etiquetas. Aunque si en mi vestidor caen un par de calcetines de «cashemire» de mi madre me los pongo hasta que me pillan.
-Conoces a gente importante. ¿Quién te ha impactado más?
-Si te refieres a gente como George Clooney o John Travolta, la verdad es que de cerca son tan normales que no te impactan.
-Por cierto, ¿crees que proyectas una imagen distinta?
-Bueno, es muy distinto tener contacto directo con una persona a verle retratado, claro. A mí, por ejemplo, ir a «El programa de Ana Rosa» me ayudó para que la gente me conociera mejor.
Navidades en familia
-¿Te consideras una pija?
-No me gusta para nada su definición en el diccionario. A mí no me gusta identificarme con una persona que sólo tiene valores materiales. Creo no ser así. Además, yo no tiendo a catalogar a la gente. Mi manera de hablar, quizá sí sea un poco pija.
-Pareces dulce.
-Bueno, como todo el mundo grito cuando me emociono, pero sí intento ser dulce. Desde luego no me gusta discutir.
-No nos has hablado de tus aficiones.
-Me gusta mucho el campo, voy todos los fines de semana desde enana. Me encantaría casarme ahí.
-Tienes en total diez hermanos, ¿con quién te llevas mejor?
-Bueno, por épocas. Con Julio es imposible discutir. Enrique está cada vez más ocupado. Es difícil estar con él. Le echo de menos. Con Chabeli me llevo fenomenal, ahora que he madurado. A Manolo y a Xandra les admiro muchísimo, porque no sólo son estupendos, además triunfan en sus trabajos. Manolo como jefe de la banca de inversiones de Citigroup en España y Portugal, y Xandra como jefa de marketing de las bodegas familiares. Mis hermanos pequeños, Duarte y Aldara, son lo más mono que existe. Pero con Ana he vivido toda mi vida y tengo una relación muy especial.
-¿Y sigue tus pasos?
-Ana desde que era pequeña ha tenido un carácter muy definido. No es de las que siguen, ella es de las que lideran.
-Estas Navidades, ¿qué harás?
-Me quedo en casa, ya que viene mi familia desde todas las partes del Planeta. Mi novio se irá a Burdeos o a Argentina.
-Ayudarás a tu madre, ¿no?
-En la medida de lo posible. Mi madre no cocina, pero presume de que dirige muy bien...
-¿Qué le pides al año nuevo?
-Prosperidad, porque está muy cruda la cosa. Y paz para todos.

Por V. Zabala/ A.I.Población / Fotografías: Pepe Botella

Tamara Falcó
«Estoy feliz con mi nueva faceta»

Tamara mira
a la cámara de su amigo Pepe Botella,
con rebeca
y bolso de BARBOUR, vestido de FORTE-FORTE
y botas de
JIMMY CHOO