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No hace falta ser un adivino para aventurar que el sector del vino sufrirá de lleno la crisis económica. Uno de los primeros indicadores de la situación será el volumen de las ventas durante esta época previa a las Navidades, en la que se concentra la mayor demanda. Lo sabremos en enero. El segundo indicador al que habrá que estar atentos será la evolución del sector a lo largo de los primeros meses de 2009. En los últimos años se han multiplicado las bodegas y se han más que multiplicado las marcas del vino. Sin embargo, los gustos del grueso de los consumidores han cambiado muy poco y la mayoría sigue optando por lo que se podría calificar como «clásico». Aunque desde dentro del sector del vino se piense que hay mucho interés por experimentar y por probar nuevas marcas, la realidad es que somos muy pocos los aficionados que seguimos esta tendencia. Insisto, la inmensa mayoría de los compradores se decanta por las bodegas de siempre y las marcas de casi siempre. En este contexto cabe preguntarse qué es lo que va a pasar con las nuevas. La respuesta llegará en los próximos meses. De momento pasemos el mal trago de la crisis lo mejor posible disfrutando de las Navidades con el vino que nos guste. ¡Felices Fiestas!

 

 


Vino y crisis

por César Lumbreras