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D.O. Castilla y León

 

Toro

Bierzo

Cigales

Rueda

La historia de los vinos de esta comarca es larga. Ya hace unos 2.000 años Plinio el Viejo y Estrabón se refieren a la existencia de viñedos en la actual comarca de El Bierzo, que originariamente es el derivado de la ciudad romana de Bergidum. Está atravesado por el Camino de Santiago que, no casualmente, discurre por las regiones que han hecho del vino un culto: Borgoña, Burdeos, Alsacia, Rioja... La variedad más abundante es la Mencía, que representa el 65 por ciento del total de la uva que se cultiva en la comarca, aunque la denominación de origen también cobija la Garnacha, la Godello, la Doña Blanca, la Palomino y la Malvasía, junto con otras experimentales. Podríamos destacar el Villa de Corullón, de la familia Palacios, un vino con personalidad elaborado con uvas procedentes de parcelas de diferentes altitudes.
A pesar de lo que muchos piensan, no todos los Rueda son blancos. Poco a poco, los tintos y los rosados van alcanzando la misma buena imagen en todo el mundo que los anteriores, aunque hace sólo unos meses que se encuentran amparados en esta denominación. Esta comarca cuenta con unos medios naturales muy favorables para la producción, que ha crecido un 10 por ciento en el último año. Y aunque Verdejo es su variedad de uva más importante, también destacan Sauvignon Blanc, Viura y Palomino fino. Entre todos, destacan Marqués de Riscal y Belondrade y Lurton, este ultimo considerado uno de los mejores blancos que se producen actualmente en España. Este de 2006, por ejemplo, es uno de ellos. Maduro, elegante, inspirado en los blancos de Borgoña y que se recomienda decantar y servir no muy frío.
La tradición vitivinícola de esta comarca se remonta incluso a antes de la dominación romana, aunque la Denominación de Origen es reciente: los trabajos comenzaron en los 70 y fue aprobada en 1987. Pero su juventud no la ha impedido convertirse en una de las comarcas vitivinícolas de referencia en el panorama de los vinos de calidad, como consecuencia de una perfecta aclimatación de la variedad Tinta de Toro, a un terreno de textura arenosa y con abundantes gravas. La Tinta de Toro es una casta autóctona de la comarca que es similar a la Tempranillo pero con matices que la convierten en única. Una buena propuesta son los vinos que elabora Numanthia Termes, bodega que desde hace menos de un año pertenece al grupo Möet Hennessy- Louis Vuitton.
Aunque la existencia del cultivo del viñedo en esta comarca ya aparece documentado en el siglo X, la denominación de origen como tal nació en 1991. Tradicionalmente ha elaborado vinos rosados, con los que ha alcanzado altas cotas de reconocimiento. Sin embargo, en los últimos años esta tendencia se ha ido invirtiendo y comercializan cada vez más tinto, obteniendo excelentes resultados como consecuencia de la combinación de suelos, variedades y clima óptimos. Crece un 2 por ciento. Según nuestra experta consultada, «quizá de todos son los menos conocidos y los más difíciles de beber. Tienen 14 º, color intenso y son afrutados». Entre todos, cabe destacar los de Traslanzas, como éste de 2003 (rico, expresivo y en alza), que es perfecto para maridar con carnes rojas e ibéricos.
No hay ninguna duda de que Castilla y León es una de las comunidades más pujantes del panorama vitivinícola español. Con cinco denominaciones de origen aprobadas y nueve comarcas tradicionales a la espera de obtener el reconocimiento oficial, el río Duero es el eje fluvial de esta meseta y el responsable de las características morfológicas y microclímicas que dotan de grandeza y singularidad a cuatro de las cinco comarcas vitivinícolas (Ribera del Duero, Rueda, Cigales y Toro). La quinta denominación es El Bierzo, situada en el occidente de León, y con características más cercanas a los de Galicia.
Los suelos de esta Comunidad dan lugar a grandes vinos con reconocimiento mundial y albergan, además, castas exclusivas de estas tierras como la Tinta de Toro, la Prieto Picudo, la Juan García o la Rufete, junto con otras más conocidas como la Verdejo de Rueda o la ambivalente Tempranillo, que ha colocado a los vinos de esta tierra entre los más destacados por su nivel de calidad.
Tal y como explica María José Fernández, sumiller del restaurante de Mirasierra Suites Hotel, «son vinos potentes, afrutados, aromáticos. Antes eran los señores mayores los que lo consumían, y ahora lo hace más la gente joven, porque se han renovado cuando han entrado en las bodegas las nuevas generaciones, especialmente en El Bierzo». Ésta es una definición clara del momento actual que viven los vinos de Castilla y León. Éstos, en el último año, han experimentado un incremento en las ventas del mercado nacional estimado en un 10 por ciento, ocupando así el 15,9 por ciento de la cuota de mercado, según se puede comprobar en el prestigioso estudio Nielsen. Estos datos avalan que las ventas de vino con denominación de origen en Castilla y León se han triplicado desde 1995, alcanzando el año pasado más de 90 millones de botellas. Un crecimiento que está sustentado por el desarrollo en los dos sectores de comercialización: hostelería y alimentación, donde la cuota de mercado de los vinos de Castilla y León era tradicionalmente más baja. Otro aspecto a destacar es la consolidación de los vinos blancos, aunque en la actualidad, el vino tinto representa la mayor parte de la comercialización de los vinos con D. O., un 72,5 por ciento con una tendencia estable.
En definitiva, el conjunto de los cinco vinos con D. O. de Castilla y León ha tenido unos excelentes resultados gracias a una buena política autonómica promocional.

Ribera del Duero

Hace más de dos milenios de la unión de la viña y el vino con la Ribera del Duero, como demuestra un mosaico romano con alegorías báquicas descubierto en Valdearados. Hoy, esta comarca ha colocado sus vinos entre los más reconocidos de todo el mundo por su calidad. De hecho, el año pasado ha crecido un 11 por ciento y se ha convertido en la segunda denominación de origen en el mercado interior. «Son los más grandes de Castilla y León, con 14º de graduación, son afrutados, aromáticos, con frutos carnosos», explica María José Fernández, la sumiller del Mirasierra Suites. Una historia la de Ribera del Duero que no puede entenderse sin la enorme contribución de los vinos de Vega Sicilia, como este único de cuidadísima elaboración. Un auténtico mito que todo buen amante del vino debería probar al menos una vez en la vida.