

Todos conocemos la frase «hogar, dulce hogar», pero... ¿Realmente es así? Sí, si transformas tu baño en un relajante spa donde liberar las tensiones acumuladas del día. ¿Qué tal empezar tu tratamiento aprovechando los beneficios del barro de los Andes Patagónicos? Caviahue te trae sus fantásticas propiedades con su mascarilla de fango termal que frena el envejecimiento y refuerza la tensión de la piel, a la vez que la depura.
Para mejorar tu cuerpo, prueba con el exfoliante corporal a la piedra pómez de Blu Mediterraneo de Acqua di Parma, que tonifica la piel a la vez que te hace sentir la caricia de la arena y la sal mediterránea, y el Argan Dry Oil Hammam de Jordan Shmulyck, que combina las propiedades antienvejecimiento del aceite de argán, típico de Marruecos, con la bergamota, el limón y el jazmín, para aportarte una inyección de energía. Si, en cambio buscas el relax, nada mejor que compartir en pareja el aceite de masaje de Jean Paul Gaultier. Dejaos llevar por su sensual aroma y delicada textura.
Por último, completa el tratamiento prestando atención a tus pies y reactívalos con Effervescence cooling bath de L'Occitane, que consigue llenar tu bañera de una chispeante sensación, con toques de menta, que los despertará de su letargo y te dará fuerzas para seguir el día.
Por Javier de Navarro